domingo, 22 de febrero de 2009

RASTRO AZUL



Surgida de una penumbra
dulce y melancólica
viose bajar, por la escalera del portal,
un ala revestida con profundo azul.

Quedó reflejado en acta
como fue soltando luces
de corales encendidos; besos
de espumas; caballitos de mar
asomando por los buzones;
una puesta de sol cada tres peldaños;
mil sonrisas dibujadas en la salada
brisa de su aleteo;
y un niño que ya no recordábamos,
con la pala y la arena de nuestra infancia,
en el rellano primero de la escalera.

Para que conste en acta
se aportan varias gotas,
- como de un termómetro roto,
apunta la vecina del 2º izquierda -
que derramó el ojo abierto de la luna
sobre los geranios de los balcones.

Por último punto del orden
del día, informar que el seguro
se hará cargo de limpiar
el rastro azul del ala.

1 comentario:

Carmen dijo...

¿Por qué tantas veces nos negamos al milagro de la vida no estrenada? ¿Por qué perdemos la capacidad del asombro? el mundo adulto resulta burócrata, estúpido e inútil.¡Abajo las reuniones y las actas! ¡Volemos con las azules alas de los ángeles!