En la luz naciente,
Al alba,
No tiene lugar
Pensar en el ocaso:
Ya llegará su sangrar
Bajo las nubes.
Aprovechemos el frío
Sobre el rostro
Para buscar
En el laberinto
Nuestro minotauro perdido.
En la niñez se vive acompañado de seres que habitan las nubes, los troncos rugosos, la tapia vieja al lado de la escuela... Con los años perdemos la capacidad de verlos, de soñar con sus historias. En estas páginas intento volver a divertirme imaginando con los que aún habitan en los desconchones de la memoria.