Pisadas de niños cruzando la plaza.
Sombras chinescas
alzan un vuelo de palomas asustadas.
La taza de la fuente desborda ternura.
Sombras chinescas
trazan en la pared de la memoria
la mano del padre
acariciando aquel pelo enredado.
El beso de lo perdido jugando en la tarde.
Sombras chinescas
alejando dos siluetas…
- ¡Vamos!, mañana hay colegio.
Sombras chinescas,
mis brazos caídos
y solo luz,
blanca, amarga luz, sin tu sombra.