impuesto entre los nardos
como los insectos se interponen al beso.
Fresca voz: encuentro brotando
por los finos tallos de la melancolía.
Tersa piel: galaxia reducida
a dos cuerpos inermes que se distancian
sobre hojas sin nervadura, deshabitadas,
balanceándose en la soledad del vértigo.
Profundos ojos: humedad
del jardín perdido
con líquenes, verdinas,
sumideros de esperanzas rotas,
piedras que echaron raíces
y ni la fuerte mano del deseo
puede ya despegar de la tierra.