
Vienen por el camino, flotando
sobre el polvo, las adustas barbas de los Sabios.
El mundo guardado en sus frentes.
El secreto de la luz
dormido en sus miradas bajas.
sobre el polvo, las adustas barbas de los Sabios.
El mundo guardado en sus frentes.
El secreto de la luz
dormido en sus miradas bajas.
En el monte los lobos aúllan
con las fauces anchas y los rabos bajos.
En el pueblo los muchachos jalean
risueños los bombines de los Sabios
reflejados en el ocre de la tarde.
con las fauces anchas y los rabos bajos.
En el pueblo los muchachos jalean
risueños los bombines de los Sabios
reflejados en el ocre de la tarde.
El tiempo cambia.
Plomo en las nubes y llueve.
Se van, flotando, por el camino
sin pisar el fango, ladera arriba.
Plomo en las nubes y llueve.
Se van, flotando, por el camino
sin pisar el fango, ladera arriba.
Todo queda evaporándose
en silencio, salvo la lluvia
sobre los tejados de cinc y el eco lejano
de los Sabios que de forma machacona
reverbera, cada vez más débil:
---“Evidente, Cierto; Evidente; Claro, Claro…."---
en silencio, salvo la lluvia
sobre los tejados de cinc y el eco lejano
de los Sabios que de forma machacona
reverbera, cada vez más débil:
---“Evidente, Cierto; Evidente; Claro, Claro…."---
Y la noche.