Amarcord detiene la ruleta.
Al filo del aire, la extraordinaria máquina,
el motociclista que cruza tejiendo tiempo herido
con otro hilo, nube de polvo y ruido.
Visto y no visto.
Debería ser igual de evidente el pez polarizado
que va calle arriba, chocando contra los bordillos
y dejando ese aroma que hace estornudar a los alérgicos.
Es así. Amarcord detiene la ruleta.
Un momento.
Pega tu oído al husillo: el motorista.....
.....rumor que chapotea atardeceres huecos.
Angustias, esperas, ausencias, sobran
cuando los brazos se mecen unidos como bosques.
Oscura proyección de luz perdida.
Todo posible, todo naciendo
todo verde en la umbría de butacas
que ennegrece el puño del motorista.
¡Que triste el reflejo de escamas en las ventanas!
Nube de polvo y humo.
Visto y no visto.
Rastro, reguero, reverberación polarizada casi imperceptible,
tan solo trazas: los alérgicos pueden dejar en casa las mascarillas.
Cierro el depósito y arranco.
(huele bien la gasolina)
El motorista me adelanta.
Visto y no visto.
¡ Que triste el reflejo de escamas en las ventanas!


Juan Delgado Martín-Prat (20-Julio-2010)