
frente a nuestros huesos,
vacías estancias caídas
desde un paraíso amargo.
Luz repentina que quiebra
la tristeza opaca de los olvidos:
reposa tus palabras necias
al borde del camino lacerado
con la voz sangrante de los muertos.
En el aire un espanto;
en la tierra mi canto callado;
las voces de los lirios llorando;
la entreabierta ventana deja pasar
un apergaminado rayo.
Y el Atlante del tiempo,
cínico y barbado, se inclina
para oler el aroma oscuro del olvido.
vacías estancias caídas
desde un paraíso amargo.
Luz repentina que quiebra
la tristeza opaca de los olvidos:
reposa tus palabras necias
al borde del camino lacerado
con la voz sangrante de los muertos.
En el aire un espanto;
en la tierra mi canto callado;
las voces de los lirios llorando;
la entreabierta ventana deja pasar
un apergaminado rayo.
Y el Atlante del tiempo,
cínico y barbado, se inclina
para oler el aroma oscuro del olvido.
1 comentario:
Es triste, pero me gusta. Feliz semana santa, artista.
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