En la niñez se vive acompañado de seres que habitan las nubes, los troncos rugosos, la tapia vieja al lado de la escuela...
Con los años perdemos la capacidad de verlos, de soñar con sus historias. En estas páginas intento volver a divertirme imaginando con los que aún habitan en los desconchones de la memoria.
sábado, 13 de julio de 2013
Ruina de las copas blancas
Arrastrar los pies por la orilla del único universo, balbuceante, torpe, enredado en sus propias estelas y espirales en equilibrio perdido por la prisa de ser una risa instantánea en la mesa del más humilde y ridículo café del recuerdo, te hace sangrar las plantas.
Aparta, que me tumbo en la nada y caigo rodando por azules oscuros, Dame una voz última para llevarme tu eco.
Ruina de las copas blancas, bosques de soles apagados, me entretiene contar los rumbos sin barcas, sin sal, sin espumas y verme como una hoja caída en la galaxia más alta.
Volveré a ti por un agujero negro para grabar tu aliento cálido sobre mi pecho de musgo.
Quiero reunir estrellas en mi cubo. Quiero levantar torres de firmamentos. Quiero tornar la caída en vuelo y retomar en mi mano la taza que nunca debió caer.
2 comentarios:
vaya por fin renaces nuevamente , felicitaciones por tu escrito , muy bueno ...
Ojalá no nos abandones . siempre es muy grato leerte
Gracias Ktana,me alegra el verte de nuevo por aquí.
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